De Punta a Punta

La fuente de agua

 

Cuando nos decidimos a encarar un PRV -sistema donde el agua va a la vaca- y en el ansia de abastecer de la mejor agua posible en cantidad y calidad, cometimos el error de concentrarnos en soluciones nuevas y nos olvidamos de mirar lo que ya teníamos, desperdiciando un potencial inmenso.

 

Parecerá inexplicable, pero no lo es.

 

Resulta que nuestra “zanja del medio” era y es abastecida por varias vertientes, de las cuales se destaca la “cachimba del baño”. Sabíamos que emanaba mucha agua. Pero porqué no la utilizamos, entonces? Pues porque en pastoreo continuo los animales entran a la zanja, pisotean, orinan, trillan, bostean y destruyen barrancas. Viendo que el agua estaba siempre sucia el razonamiento fue: “si esta zanja no abastece de agua limpia a estas 75 vacas, como podrá abastecer a 300?”

 

Cuanta inexperiencia.

 

Así pensando nos dirigimos a opciones caras, demoradas y más o menos vulnerables.

 

Primero, un tajamar:

 

 

 

 

 

 

 

 

Fue cercado para evitar el acceso de los animales y a partir de él armamos la linea madre que hoy abastece el proyecto.

 

Pero la lluvia no acompañó la idea, y se secó:

 

 

 

 

 

 

 

 

En eso me visita Arnoldo Gonzales y me pregunta: “cual es tu plan B?” Me desarmó. No tenía plan B.

Partimos entonces a una perforación y un tanque australiano, y medio avergonzados por no haber previsto un “plan B”, hicimos también un “plan C”, una cachimba calzada con un caudal de 250 litros por hora.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La perforación resultó ser un oasis, ya que en esta zona son comunes perforaciones de 1.500 a 2.500 lts/h. Esta tiene un caudal de 5.000 lts/h. Una bomba de agua.

A esta altura los problemas de agua desaparecieron, porque ya ha sucedido que se seque el australiano por algún bebedero con válvula quebrada, y en esos casos basta con cambiar las llaves de corte y habilitar el tajamar, o en su defecto activar la bomba de la perforación, y aún la posibilidad de usar la cachimba calzada que de un solo golpe con su bomba centrífuga le suministra al australiano 8.000 litros.

Pero resulta que mis vecinos del frente, la familia Perez, nos cedieron en préstamo una tradilla y casi que por deporte decidimos hacerle una taipa a la cachimba del baño. El ataje dejó a la “cachimba” con unos 50.000 litros. A los tres días, el agua rebasó la taipa. Optamos por colocarle un caño de 20 mm que por desnivel abastece el australiano. A pesar de los 180 litros por hora que extraía el caño de 20 mm, el agua seguía rebasando el ataje. Le acoplamos un nuevo caño de 32 mm, que extrae del reservatorio 420 litros por hora. Sumados los dos, 600 litros por hora! Y como si fuera poco, sigue perdiendo agua por arriba...en resumen, ni sabemos cuanta agua emana esta maravilla, que mal usada en pastoreo continuo daba la impresión de ser poca. Hoy estamos proyectando usar su caudal excedente para dos bombas de ariete que nos llevarán agua a potreros más altos.

 

Como resultado final, el australiano amanece generalmente volcando, excepto en verano cuando aumenta la demanda, pero sin que haya tenido que activar mis planes A, B o C, a no ser en verdaderas y raras emergencias.

 

Reconozco la gran diferencia que hace el australiano en calidad, no discuto su imprescindibilidad. El tajamar cercado es tremenda reserva de emergencia, y aunque su limpieza (aún cercado) deje a desear, es un plan B de lujo.

 

Ya la inversión en la perforación y en la otra cachimba calzada…

 

Se que “el agua nunca está demás”, pero productores chicos como nosotros podríamos haber derivado esos recursos a sistematizar más área en pastoreo racional. Con la inversión en agua, podríamos haber empotrerado varias hectáreas que aún hoy esperan por ese salto en productividad.

 

Ahora ya está.

 

Pero bueno, contemos un poco que usamos y sus resultados -positivos o negativos- a partir de las fuentes y hasta los bebederos:

 

 

 

Tuberías milimétricas:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La mejor opción. Abandonamos por completo los caños de “pulgadas” porque hasta ahora no pudimos dar con uniones y acoples que se coloquen y principalmente se saquen con practicidad. La explicación es simple, los tubos milimétricos mantienen una medida externa fija, con esto permiten que se usen las juntas de compresión:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Las juntas de compresión tienen la ventaja de mantener la medida interna de la red sin alteraciones.

Ya los caños de pulgadas mantienen una medida interna fija no permitiendo (a no ser por una coincidencia) el uso de juntas de compresión, y hay que unirlos con “espigas” con su clásico ritual: calentar el caño, forzar la espiga, calentar el otro, forzar caño con espiga y colocar alguna abrazadera que sujete esa unión. Y a veces, pierde un poco.

Además de estos inconvenientes no logra mantener su medida interna, ya que las espigas reducen la medida en cerca de un 20 %, estimamos nosotros. Entonces, si Usted configura una red hidráulica de una pulgada, sus uniones se la dejarán de ¾ pulgadas, pues si en algún punto de la red el diámetro se ve alterado, también se altera el caudal que circule por ella.

 

 

 

Al partir de la fuente de agua:

 

Es el momento de usar el mayor diámetro posible. Desde la toma (que a veces es un caño enterrado debajo del ataje de un tajamar o represa) y hasta donde se logre mantener un buen desnivel o “caída”, utilice un tubo de buen diámetro.

 

Para ejemplificarlo, vayamos a nuestro caso: nuestro tajamar cercado está a 200 m snm. Su caño de salida es de 32 mm. Ya el australiano está a 191 m snm. Su caño de salida es de 50 mm. Resulta que cuando utilizamos el tajamar, llegan 300 ml por segundo al bebedero, pero cuando usamos el australiano (que está 9 metros más abajo) y utilizando la misma red hidráulica, llegan casi 500 ml/s. La diferencia? El caño de salida.

 

 

Que hacer primero, la red hidráulica o los alambres?

 

Una vez definido el diseño parece de buena índole el enterrar los caños para no pasar trabajo haciendo canales cuando ya exista una barrera física como el alambre. Pero los últimos acontecimientos nos han cambiado el parecer. De los 4.000 metros de caños que insumió el primer proyecto enterramos a tractor y arado unos 3.000.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Otros 500 no pudimos hacerlo por lo duro del terreno, y lo tapamos con piedras.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Pero a los otros 500 simplemente los soltamos sobre el suelo contra o debajo de la linea de alambres porque el terreno se ablandó con la llegada de lluvias, y cuando nos resolvimos a enterrarlos en el verano, donde estaba el caño? Apenas si le aparecía el “lomo” en algunos tramos. La tierra se lo tragó. A partir de entonces empezamos a utilizar esta técnica: limpiamos bien la linea por donde pasará el caño con la desmalezadora manual hasta que aparezcan solo las raíces del pasto. Depositamos el caño sobre esa línea. En primavera, verano y otoño, en 90 días no se lo ve más.

 

Aún dudamos si el procedimiento citado sea realmente necesario, pues en sitios en donde simplemente soltamos el caño sobre el pasto sin ninguna otra acción, también desapareció, aunque llevó más tiempo.

 

En resumen y contestando la pregunta de si primero los caños o los alambres, primero los alambres. Después soltamos los caños.

 

La excepción a esta regla es en campos en donde se hará también agricultura, por supuesto. Ni que hablar de las porteras que por ventura coincidan con la red hidráulica. En ambos casos, enterrarlos bien y antes del alambre.

 

 

Las tomas o hidrantes:

 

Un correcto diseño PRV distribuye a los potreros en grupos de 8 circundados por un camino.

Así diseñados permiten la utilización de un solo bebedero para cuatro potreros, lo que groseramente intentamos explicar con esta imagen:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Bastará con instalar una toma en el cruce de 4 potreros para que con mínimo costo podamos abastecer la mayor cantidad de potreros posibles.

 

 

Estas tomas son así:

 

 

 

 

 

 

 

Son automáticas, no pierden y son fácilmente instalables. Generalmente las encontramos en donde vendan artículos para riego.

Para accionarlas basta con colocar la “bayoneta” en su lugar. El conjunto que acopla un bebedero a la red está compuesto por el hidrante, un adaptador, caño con memoria plástica, otro adaptador y la pieza hembra de un acople rápido. En el bebedero está la pieza macho del acople rápido, la platina y una válvula automática con su cuerda y boya. Nosotros usamos válvulas de media pulgada porque hemos tenido (y seguimos teniendo) malas experiencias con válvulas mayores y más complicadas. Aunque limite un poco la entrada de agua, las de media sujetan el flujo cuando deben hacerlo. Lo correcto es activar el bebedero antes de ir a buscar el ganado en otra parcela, porque la experiencia nos muestra que aunque en PRV los animales nunca tienen sed, sí tienen energías de sobra, y entran jugando al potrero y por deporte se van al bebedero a “lamer” agua. Si está vacío, el riesgo de rupturas es mayor.

 

Pero este video puede ser más explicativo:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Los bebederos

 

Los nuestros son así, livianos, flexibles, durables y no tan caros:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Pues bien, está completa la red hidráulica.

 

Cualquier duda, quedamos al grito para buscar una respuesta. Creemos que ya nos pasó de todo con el agua.

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© 2016 por Juan F. Dutra
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