Preservación

Quizá suene un poco pretencioso que un productor chico hable en preservación. En un país en donde se ara hasta la orilla de la zanja, se corta el árbol que "molesta" el paso y se hace leña talando raso, no habría, supuestamente, espacio para preservar.

Nuevamente llega el pastoreo racional a sacarnos de la encrucijada, aumentando la productividad por hectárea y liberando, con sentido de compromiso ambiental, áreas antes dedicadas al pastoreo.

Cuando manejabamos al ganado en pastoreo continuo teníamos 375 reses promedio en todo el predio. Hoy esas 375 caben en la mitad del campo en invierno y en un tercio en primavera, verano y otoño. Sobra entonces área para, en una nueva visión agroecológica, destinarla a amparar lugares interesantes de un seguro daño por acción del pastoreo.

Mirándolo desde el punto de vista exclusivamente productivo, el avance del monte nativo es abrumador. Toma anualmente hectáreas y hectáreas de zonas antes pastoreables. El pastoreo continuo favorece su expansión, dejando al suelo desnudo y fomentando la germinación e implantación de un nuevo árbol, en muchos casos exóticas invasoras. En pastoreo racional dificilmente se dan las mejores condiciones para el avance del monte, porque se comen los potreros con altas cargas instantaneas, se usa la rozadora con frecuencia y se manejan lotes de repaso como "rozadoras biológicas".

Cuál sería el sentido de rozar un campo para control de árboles chicos en pastoreo continuo, produciendo menos de 100 kg carne/há.? Sería antieconómico y poco definitivo. La producciones obtenidas en pastoreos racionales sí lo permiten.

En "La Cascada" realmente tenemos lugares increíbles, además de partes del monte ribereño del Arroyo Laureles en estado bastante aproximado a sus orígenes, con árboles enormes y saludables.

A la par de clausurar estas áreas hemos cambiado la conducta al hacer leña, picadas o alambrados en todo el campo. No cortamos árboles a no ser que detectemos que estén secos, decrépitos o enfermos.

Valdrá la pena? Hará diferencia?

Seguramente para las 25 hectáreas que tenemos cerradas sí lo hagan...

El pastoreo racional llega hasta la orilla de los montes, monte adentro es lugar de la vida silvestre.

No cobramos un peso por actuar así, ni subsidios, ni exoneraciones fiscales, ni nada. Pero enriquecemos el alma al entrar al Laureles, o a la cascada y ver como la vida...vive.

Queda la invitación para que después de potenciar su negocio con el pastoreo racional potencie también su espíritu al ver preservadas sus mejores áreas naturales, nacientes, montes o bañados.

A veces pensamos que lo hacemos por la simple causa egoísta de sentirnos bien. Bienvenido el egoísmo preservacionista.

No siempre la vida nos da oportunidades tan en precio para llenar el alma.

 

 La Cascada  

 El Arroyo Laureles 

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© 2016 por Juan F. Dutra
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